Perfecto enemigo de lo bueno

Que lo perfecto no sea enemigo de lo bueno

Tratar de hacerlo todo perfecto conlleva improductividad y falta de tiempo para hacer las tareas importantes. En este post te cuento cómo dejar de ser tan perfeccionista y mejorar tu productividad.

Últimamente me ha dado por la productividad personal. Supongo que el hecho de tener mucho trabajo desde hace un tiempo ha hecho que me preocupe por buscar la manera de sacarlo adelante de la forma más eficiente posible.

Lo perfecto como enemigo de la productividad

Una de las cosas que me tiene obsesionado últimamente es reducir el tiempo que le dedico a cada tarea. Y he llegado a la conclusión de que la gente más productiva con la que he trabajado es aquella que, entre otras virtudes, no es perfeccionista, sino que es sobre todo práctica y le dedica el tiempo justo y necesario a cada tarea para que el resultado sea bueno, pero sin necesidad de que sea perfecto. Priman la cantidad a la calidad en la mayoría de las ocasiones, y avanzan hacia sus objetivos obteniendo resultados rápidos. No digo que sean unos chapuceros, pero se sienten satisfechos con entregar algo sencillamente bueno, aunque no sea perfecto.

Siempre es mejor empezar con algo bueno que te ayude a avanzar hacia tus objetivos. Luego ya tendrás tiempo de ir mejorando lo que has hecho.

“Muévete rápido y rompe cosas. Si no estás rompiendo cosas, no te estás moviendo lo suficientemente rápido.”

– Mark Zuckerberg – Cofundador y CEO de Facebook

El coste de la búsqueda obsesiva de la perfección

Lo perfecto es inalcanzable, por lo que es inútil perseguirlo. Además, provoca insatisfacción porque nunca se ven cumplidas las expectativas que uno se impone.

Por otra parte, el esfuerzo que requiere pasar de algo bueno a algo extremadamente bueno, y casi perfecto, muy pocas veces merece la pena, y supone multiplicar varias veces el tiempo que llevaría hacerlo sólo bien.

Sólo en las contadas ocasiones en las que sí merece la pena rozar la perfección, deberemos apostar por dedicarle nuestro máximo esfuerzo y todo el tiempo requerido, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones con hacer algo que esté bien y por encima de la media es más que suficiente para ir alcanzando nuestros objetivos.

Si eres demasiado perfeccionista en todo lo que haces y nunca terminas nada porque siempre te parece que no es lo suficientemente perfecto nunca conseguirás nada. Algo casi perfecto pero que nunca llegas a terminar no sirve absolutamente para nada.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno.”

– Voltaire

Cómo dejar de ser tan perfeccionista y conseguir ser más práctico y productivo

Cuando dejas de ser tan perfeccionista consigues optimizar tu tiempo, ya que dedicas el tiempo necesario a cada tarea. Esto a su vez, tiene un efecto casi inmediato en la consecución de los objetivos intermedios que tienes que ir alcanzando para avanzar hacia tus objetivos.

A continuación, te dejo algunos consejos que te pueden ayudar a ser menos perfeccionista y más productivo.

Establece un tiempo adecuado para la realización de cada tarea y pon fechas límite

La ley de Parkinson dice que el tiempo dedicado a una tarea tiende a expandirse hasta consumir todo el tiempo disponible para su realización. Por eso es muy importante establecer un tiempo adecuado para la realización de cada tarea y poner fechas límite. Con esto evitamos que la realización de la tarea se dilate en el tiempo y nos aseguramos de que vamos a dedicar el tiempo justo y necesario para hacer un buen trabajo, pero sin volvernos locos buscando la perfección.

Establece un nivel de calidad adecuado para cada tarea

Establece un nivel de calidad adecuado a las expectativas reales de quien te ha solicitado la tarea. Si no es algo que te hayan solicitado, determina hasta dónde quieres llegar en cuanto a nivel de calidad en función del valor que te pueda aportar esa tarea en la consecución de tus objetivos.

Ten en cuenta que casi nunca se valora el esfuerzo de hacer más de lo nos han pedido.

Nunca olvides tus objetivos y prioriza tus esfuerzos

La gente que conozco que es patológicamente perfeccionista suele tener también problemas para priorizar lo verdaderamente importante. Se pierden dedicando demasiado tiempo en tareas irrelevantes para pulir detalles que no tienen el menor impacto en el resultado final.

En cada momento debes hacer lo necesario para alcanzar tus objetivos. Dedicar excesivo tiempo en perfeccionar aspectos irrelevantes para tus objetivos no tiene ningún sentido, por lo que tener en mente que es lo que deseas alcanzar te ayudará a priorizar mejor y ser más productivo.

Lo importante es alcanzar los objetivos y para ello todos los pasos que des no tienen que ser perfectos. Lo importante es avanzar y no quedarse nunca parado.

Piensa en las cosas que dejas de hacer

Ser muy perfeccionista tiene un enorme coste de oportunidad, ya que como te he comentado antes hace que se dedique excesivo tiempo en tareas que no deberían llevar tanto tiempo. Esto a su vez provoca que no se disponga del tiempo suficiente para hacer otras tareas importantes.

Simplifica y no te compliques

En la búsqueda de la perfección tendemos a complicar lo que estamos haciendo, y al final eso supone siempre un extra de esfuerzo y tiempo. Aplica siempre que puedas la máxima de que menos es más.

Termina lo que empiezas

Enfocarte en terminar todo lo que empiezas y en no ir dejando tareas a medias te ayudará a meterte en la cabeza la idea de que siempre es mejor hacer algo suficientemente bueno que dedicar demasiado tiempo y esfuerzo en algo casi perfecto que nunca llegas a terminar porque nunca es lo suficientemente perfecto.

Considera tus errores parte del aprendizaje

Acepta que eres humano y que cometes errores. No te obsesiones con los errores que hayas cometido y céntrate en ser un poco mejor cada día en lo que haces. Valora esos errores como parte del aprendizaje.

Aplica el principio de mejora continua

Es importante ir aprendiendo y mejorando lo que hacemos en cada iteración. Es muy difícil conseguir algo que roce la perfección a la primera, y la mejora de lo que hagamos será el resultado natural de irlo haciendo muchas veces, pero sin obsesionarnos cada vez por hacerlo perfecto sino simplemente un poco mejor.

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Y tú, ¿te consideras demasiado perfeccionista? Si es así, ¿crees que afecta a tu productividad? ¿Qué haces para ser menos perfeccionista? Cuéntanoslo en los comentarios.

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